Hoy le pegué a mi esposa,
me sentía tan frustra’o
tan basura y angustia’o,
que no me pude controlar.
Sé que no hay justificación
para acto tal,
pero mi vida no da pa’ ma’.
Y es que el muy altanero del patrón
hasta el alma me exprime,
me condiciona y me rige.
Me usa como trapo de corral,
ocupa mis horas para derrochar
y a mí, a quien se encorva la espalda,
el sueldo no me alcanza pa’ na’.
Estamos a puro pan
y el té nuestro amigo fiel,
los niños con juguetes de papel
y mi mujer en la calle con un cartel.
Las chauchas que le dan
nos sirven pa'l arriendo,
aunque a veces al casero le miento
pa poder comer hasta fin de mes.
Le digo que me espere,
que ya le pago,
que el sueldo no me han da’o.
De noche pienso que esta agonía
puede tener final fatal.
Pero con que no sea un tercero,
mi mujer o el casero,
las cosas van a marchar igual;
Aunque sin mí, quien estará descansando
sin la vida de un esclavo
que trabaja y vive mal.
O tal vez deba ser el patrón
a quien tengo que matar.
El, quien la felicidad un día me robó,
me las pagaría el zángano gruñón.
Lo torturaría hasta morir,
podría hacerlo sufrir,
como él a mí.
Cobrar las lágrimas de la hembra,
cobrar el hambre de mis hijos,
cobrar quizás, el engaño al casero
cobrar la vida que he perdi’o
y los momentos sin mis críos.
Escrito por "Solsticio de Invierno".

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