"oh ciudadano culiao, que lames las botas del ordenUna situación que se dio bastante el año pasado y que debemos tener en consideración este 28 de junio y en toda manifestación popular.
oh ciudadano culiao, que correteas a capuchas
y levantas las manitos con los pacos mientras comes trucha.
oh ciudadano
oh..."
Alersis Taldo
Risa da escuchar a los “dirigentillos” cuando rechazaban cualquier otro trayecto que no fuera la de ellos, pero como sabemos, los “sopaipa” como les dicen ellos (los proletarios que estudian y hablan con “sh”) embarraban su linda simulación de conflicto. Había que buscar una manera de expulsar a estos desagradables pobres de las manifestaciones que sólo iban a expresar su rabia contra un mundo que no les pertenece, que los oprime, reprime, exprime y usa para su reproducción. No era concebible aquello. No se podía decir lo anterior, era una traición a Stalin y a las vacas sagradas de la Jota... una traición a la religión y la sociedad civil. Entonces mejor apuntar a que eran “pacos pagados” como diría Camilita Rockstar, JAMÁS fueron estudiantes, TODOS eran pacos. "La violencia no la ejerce el proletariado" se desprende de lo anterior. En consecuencia, si este no es revolucionario, no existe. Conclusión: "aguante la sociedad civil, los ciudadanos". La violencia es provocada por agentes infiltrados, nadie lo niega, pero que TODA sea ejercida por ella no es así.
Todo iba en tranquilidad hasta que los estudiantes-ciudadanos, respetuosos del orden público y el capital, identificaron a los enemigos malvados “sopaipas”. Los cabros hicieron un amago de barricada pero llegó la policía-estudiantil. Si bien la violencia callejera no es garantía de nada ni tiene un significado único, siempre es reconfortante que esta ocurra. Ya sea como entrenamientos para un hacer-saber acciones que, nos guste o no, en algún momento se darán si es que apostamos por transformar radicalmente lo establecido. Ya sea también por desgaste. Y es que a diferencia de lo que dijo Camila Vallejo sobre que "la lucha no es contra la policía"; toda lucha que afecte siquiera una esfera del capital debe asumir que luchará contra variados elementos, entre ellos quienes defienden el orden. Claro, si comprendemos que el orden es esencial para la valorización del capital, ahora si creemos que este es un pelo de la cola, bueno, entonces estamos puro hueviando.
Pero lo patético sin duda se dio con los estudiantes que jugaron a policías, impidiendo que otros estudiantes-proletarios actuaran de un modo o "conducta" determinado que es enunciado como negativo por la prensa y el gobierno. “Es que ensucian la movilización”. ¿Por qué la ensucian? Porque el poder lo dice así, y si se muestra así, se internaliza así, es porque aún el movimiento es demasiado débil pasar asumir ciertas actividades como propias, defenderlas y tener las formas de comunicación para expresar su sentido. Seguimos dependiendo de criterios mediáticos para el actuar.
Creemos que si los estudiantes juegan a hacer las labores de la policía, entonces estos deberían ser atacados como se le ataca a la policía. No es un anti-gente. Quienes se interponen como obstáculo para llevar a cabo ciertas acciones tienen la capacidad amplia de elegir de qué lado están. Y escuchar a los periodistas extasiados relatando como se correteaba a compañeros encapuchados mientras ellos relataban sin problema la situación, expresa lo patético de cierto sector: La prensa mostrando sus criterios de cómo deben hacerse las cosas. Estudiantes atacando a encapuchados, porque sino en el noticiario saldrían cosas malas, en vez de atacar a la prensa, expulsarla y crear nosotros nuestros modos de comunicarnos. Y es que partimos de la premisa que todo movimiento que “algo” aspira, aunque sea mínimamente en una esfera de la acumulación de capital, ha de comprender con quiénes ha de enfrentarse. Sino, entonces que se sienten a negociar a puertas cerradas y el resto, dejando lo ya expuesto, quede como borrego esperando ser bien “representado”. Repetimos: la toma de un espacio público como es un liceo es tan violenta como la lucha callejera. Que la prensa y el gobierno “toleren” de alguna manera una violencia y no otra no puede ser nuestro criterio para actuar. Separado la lucha callejera solo caemos en el jueguito del Poder. Más argumentos no valen, solo es digno de elogiar aquello que dicen los noticieros y el gobierno, por algo será. Pues hoy han convencido que la lucha callejera es sinónimo de violencia, mañana será una toma, pasado un paro y así... de la violencia proletaria más vistosa a la más piola. Tener el tabú de la violencia, asumirla como algo no-propio es dejarle en bandeja al Estado la liquidación cualquier movimiento cuando se le de la gana.
Una lucha que implica acciones varias capaces de modificar las situaciones objetivas inmediatas para ir creando las condiciones concientes de nuestro actuar. Hablamos de una totalidad de actividades, desde una toma, un gesto, acción, hasta lo más radical y "vistoso". ¿Ha sido el llamado “gallito” con el gobierno, que va desde donde marchar hasta el “yo propongo esto, acéptalo, no hay dialogo” un momento de dichas acciones? Sí y no. Se avanza en el decir que la intransigencia es sinónimo de asumir las propias capacidades de construir nuestra vida, pero aun se llega al solo “pedir”.
Si el Estado es capaz de crear la situación que "la violencia es mala -salvo cuando la ejerce el Estado- y el pacifismo es bueno", ¿eso nos lleva a negarla como herramienta?. Un buen jueguito de la burguesía, despojarnos de una herramienta.
Extraído de hommodolars.org
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